La fibromialgia es un trastorno crónico caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado, fatiga intensa, alteraciones del sueño y problemas cognitivos (fibroniebla). Se cree que amplifica las sensaciones de dolor al afectar la forma en que el cerebro procesa las señales, afectando más a mujeres que a hombres. No tiene cura, pero se trata con ejercicio, medicamentos y terapia.
 
Síntomas Principales
    • Dolor generalizado: Dolor crónico en músculos y articulaciones, a menudo descrito como rigidez o quemazón.
    • Fatiga extrema: Cansancio intenso que no mejora con el descanso.
    • Problemas de sueño: Sueño ligero, no reparador.
  • Fibroniebla: Dificultad para concentrarse, pérdida de memoria y problemas de atención.
  • Otros: Dolores de cabeza, síndrome de intestino irritable, ansiedad y hormigueo en manos/pies. [1, 2, 3, 4, 5]
Causas y Factores de Riesgo:

Aunque la causa exacta es desconocida, se asocia con un procesamiento anormal del dolor en el sistema nervioso central. Los síntomas pueden aparecer tras:
 
  • Estrés físico o emocional significativo.
  • Traumatismos, cirugías o infecciones.
  • Predisposición genética.
Diagnóstico:

El diagnóstico es clínico, ya que no existen análisis de sangre o pruebas de imagen (radiografías) que la detecten. Se diagnostica por exclusión, basándose en la historia de dolor generalizado durante más de 3 meses y la presencia de otros síntomas, a menudo descartando enfermedades autoinmunes.
 
Tratamiento:

El objetivo es mejorar la calidad de vida y aliviar los síntomas:
 
  • Ejercicio: Actividades suaves y regulares (caminar, nadar, yoga).
  • Medicamentos: Antidepresivos (para el dolor y sueño) y anticonvulsivos.
  • Terapia psicológica: Terapia cognitivo-conductual para gestionar el dolor crónico.
  • Cambios de estilo de vida: Mejorar hábitos de sueño y reducir el estrés.
La fibromialgia no daña las articulaciones ni órganos internos, pero es una enfermedad de larga duración.